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Investigación sobre apetito · Redacción de GLP Finds

¿La semaglutida cambia el hambre y los antojos?

Estudios aleatorizados de 12 a 60 semanas examinaron apetito e ingesta con semaglutida.

En pocas palabras

Estudios aleatorizados de 12 a 60 semanas encontraron cambios en apetito, antojos e ingesta medida con semaglutida. Ayudan a explicar la experiencia detrás de las cifras de peso, aunque dejan sin responder preguntas importantes sobre la alimentación cotidiana.

¿Qué ocurrió en un almuerzo de prueba?

Un ensayo de 20 semanas asignó a 72 adultos con obesidad a semaglutida semanal, aumentada hasta 2,4 mg, o placebo. Con semaglutida comunicaron menos hambre, mayor saciedad y mejor control alimentario.

En un almuerzo donde podían elegir cuánto comer, la ingesta energética fue un 35 % menor con semaglutida que con placebo: 1 736 frente a 2 676 kilojulios. Era una sola comida de prueba, no una prueba de que comieran un 35 % menos cada día.

Los acontecimientos adversos digestivos fueron más frecuentes con semaglutida, incluidas náuseas y diarrea. La población pequeña y mayoritariamente blanca también limita cuánto pueden generalizarse sus medias.

Ingesta energética media en un almuerzo de prueba tras 20 semanas; 72 adultos con obesidad
Kilojulios
Semaglutida1 736 kJPlacebo2 676 kJ

Gráfico original basado en el estudio. Los valores son las medias comunicadas de cada grupo.

Ingesta energética media en un almuerzo de prueba tras 20 semanas; 72 adultos con obesidad
Grupo o medidaResultado medio
Semaglutida1 736 kJ
Placebo2 676 kJ

¿Qué añadió un estudio anterior?

Un ensayo anterior incluyó a 30 adultos con obesidad. Se les asignaron secuencias para recibir semaglutida y placebo en periodos separados de 12 semanas. Veintiocho completaron ambos periodos.

En el almuerzo, cena y tentempiés de libre elección del día de prueba, la ingesta energética total fue un 24 % menor con semaglutida. Los participantes comunicaron menos hambre y antojos. El metabolismo en reposo no difirió significativamente tras ajustar por masa magra.

Dos participantes se retiraron durante semaglutida por acontecimientos adversos digestivos. Los autores también señalaron que el peso quizá no había vuelto completamente a su nivel anterior entre periodos, complicando interpretar los cambios de peso.

¿Qué ocurre después de los primeros meses?

Un ensayo más reciente siguió a 120 adultos sin diabetes durante 60 semanas. Recibieron semaglutida 2,4 mg o placebo, junto con asesoramiento sobre hábitos de vida.

En la semana 60, la reducción de calorías consumidas en un almuerzo de laboratorio fue unas 270 calorías mayor con semaglutida que con placebo. Es una diferencia entre grupos en una comida de prueba, no un déficit calórico diario recomendado.

Inicialmente comunicaron mejoras más claras en hambre y preocupación por comida. En las semanas 40 y 60, esas diferencias frente a placebo dejaron de ser estadísticamente claras, aunque persistió la menor ingesta del almuerzo.

Sentir menos supresión del apetito no demuestra por sí solo que el tratamiento haya dejado de ayudar. Este estudio no predice la respuesta individual.

Alrededor del 73 % completó la evaluación final, con más participantes ausentes en placebo. Los investigadores estimaron los resultados ausentes, por lo que queda incertidumbre. Los acontecimientos digestivos afectaron al 94 % con semaglutida y al 63 % con placebo.

La conclusión útil

Estos estudios midieron más que el peso: hambre, saciedad, antojos e ingesta real. Así aportan contexto útil para comprender cómo puede sentirse el tratamiento.

No establecen una experiencia alimentaria universal ni un objetivo diario de calorías. Tampoco deben ordenarse las cifras del 35 % y 24 %: los estudios midieron comidas, dosis y periodos distintos.

Fuentes

Friedrichsen y colaboradores, Diabetes, Obesity and Metabolism, 2021. Estudio de 20 semanas.

Blundell y colaboradores, Diabetes, Obesity and Metabolism, 2017. Estudio cruzado de 12 semanas.

Los dos estudios anteriores fueron financiados por Novo Nordisk.

Tronieri y colaboradores, American Journal of Clinical Nutrition, 2026. Novo Nordisk financió parcialmente el estudio mediante una subvención a una investigación promovida por los investigadores; los autores declararon que no participó en realizar ni comunicar la investigación.